Facebook login

Los Delta de Black Hawk Down

 

Cuando la mayoría de aficionados piensa en la Black Hawk Down, suele recordar los helicópteros derribados, los Rangers luchando en las calles de Mogadiscio o algunas de las escenas de combate más intensas jamás rodadas. Sin embargo, gran parte de la fascinación que sigue despertando la película tiene nombre propio: Delta Force. 

A finales de los años noventa, fuera de círculos militares especializados, muy poca gente conocía realmente la existencia de esta unidad. Black Hawk Down cambió eso para siempre. De repente, miles de aficionados al cine, videojuegos y posteriormente al airsoft descubrieron a aquellos operadores con barba, gafas Oakley y carabinas CAR-15 moviéndose entre los Rangers durante la batalla de Mogadiscio. 

Lo que hizo especialmente atractivos a los Delta en la película fue que no parecían los típicos héroes de Hollywood. No daban grandes discursos ni protagonizaban escenas exageradas. Su trabajo consistía en hacer exactamente aquello para lo que habían sido entrenados: localizar objetivos, actuar con rapidez y adaptarse cuando todo empezaba a salir mal. 

La unidad había sido creada años antes inspirándose en parte en el SAS británico, con el objetivo de disponer de una fuerza especializada en contraterrorismo y operaciones especiales de alto riesgo. Para cuando tuvo lugar la operación en Somalia, Delta Force ya acumulaba una amplia experiencia operativa, aunque gran parte de ella permanecía fuera del conocimiento público. 

La película también ayudó a popularizar una estética que todavía hoy sigue presente en el mundo táctico. Muchas configuraciones de airsoft, recreaciones históricas e incluso videojuegos continúan utilizando equipamiento inspirado en aquellos operadores de 1993. Cascos Pro-Tec, carabinas cortas, chalecos ligeros y uniformes sencillos se han convertido en una imagen icónica para toda una generación de aficionados. 

Pero si hay dos nombres que quedaron grabados para siempre en la historia de Mogadiscio, esos fueron Gary Gordon y Randy Shughart. Ambos formaban parte de los equipos de francotiradores de Delta Force que operaban desde helicópteros durante la misión. Cuando uno de los Black Hawk fue derribado y quedó aislado en medio de territorio hostil, solicitaron repetidamente permiso para ser insertados en la zona del impacto. Conscientes de que estaban descendiendo a una posición prácticamente imposible de defender, fueron desplegados junto al helicóptero siniestrado para proteger a los supervivientes. 

Armados principalmente con sus fusiles de precisión y un número limitado de municiones, ambos operadores defendieron la posición frente a una fuerza muy superior en número. Durante varios minutos combatieron alrededor del aparato derribado intentando mantener con vida a la tripulación. Finalmente fueron abatidos, pero su sacrificio permitió que el piloto Michael Durant sobreviviera al ataque inicial. Capturado posteriormente por las milicias somalíes, Durant sería liberado días después. Por sus acciones, Gordon y Shughart recibieron de forma póstuma la Medal of Honor, la máxima condecoración militar de Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los ejemplos más reconocidos de valor dentro de las fuerzas especiales modernas. 

Lo curioso es que, más de veinte años después, los Delta de Black Hawk Down siguen siendo una referencia. No porque llevaran el equipo más moderno ni porque aparezcan constantemente en los medios, sino porque representan una época donde las operaciones especiales todavía conservaban cierto aire de misterio. 

Y quizá esa sea precisamente la razón por la que siguen fascinando tanto tiempo después. No parecían superhéroes. Parecían profesionales haciendo un trabajo extremadamente difícil en una situación que se había salido completamente de control.